Poder elaborar buenas guías de estudio puede marcar la diferencia entre aprobar y destacar durante todo el ciclo escolar. Y es que no se trata solo de copiar apuntes o subrayar partes de los libros, es organizar una guía bien hecha de conocimiento para usarla como una herramienta real de aprendizaje.
A continuación, te compartimos los cinco pasos prácticos para transformar tus apuntes en un recurso que realmente funcione y puedas aplicarlo para cualquier materia.
Paso 1: Reunir todas las fuentes de información
El primer paso, antes de empezar a redactar, es recopilar todos los materiales relevantes, desde tus apuntes de clase, presentaciones, fotos de apuntes en el pizarrón, libros, lecturas extras y hasta los recursos digitales que te proporcionaron. En esta etapa es importante ponerle atención para que tu guía sea la más completa y precisa.
Analiza y aprovecha este momento para clasificar los contenidos por tema, fecha o unidad. Puedes usar papelitos o marcadores de colores si trabajas con impresos o carpetas virtuales si prefieres lo digital. Imprime los contenidos de los recursos digitales o pásalos a escrito, esto te ayudará a recordarlos mejor.
Paso 2: Identificar conceptos clave
Una buena guía no termina siendo un resumen literal. El siguiente paso es leer tus fuentes y destacar lo más importante: fórmulas, fechas, definiciones, autores, teorías, procesos, entre otros datos que consideres relevantes. Subraya lo que se repite o lo que tus maestros le brindes más atención en clase.
Aquí ya estás realizando un filtro, decides qué sí vale la pena estudiar y ponerle el doble de atención. Este análisis crítico es lo que convierte tu guía en una herramienta personalizada.
Paso 3: Cómo hacer guías de estudio estructuradas
La clave de una buena guía es que se entienda a primera vista. Puedes usar un Cuaderno Excellence Profesional para tener espacio suficiente y porque tiene bloques de color al interior para organizar tus apuntes. Distribuye la información con títulos claros, subtítulos, listas con viñetas, párrafos cortos y márgenes amplios para hacer anotaciones. Los colores de plumas o plumones para subrayar pueden ayudarte a darle más foco a los puntos clave.
Integra diferentes recursos visuales como los siguientes:
- Esquemas jerárquicos para organizar ideas principales y secundarias.
- Mapas mentales si el tema es muy conceptual y necesitas anotar más.
- Diagramas de flujo para procesos o secuencias (como métodos, leyes o ciclos).
- Tablas comparativas para comparar teorías, autores o enfoques.
Este tipo de formatos no solo ayudan a memorizar, sino también a comprender de una forma más organizada.
Paso 4: Hacer guías de estudio creativas
¿Te preguntas cómo hacer guías de estudio creativas que no sean aburridas? La respuesta está en usar recursos visuales y elementos que te gusten. Juega con colores para destacar información (pero sin saturar), usa íconos o stickers para marcar tipos de contenido (por ejemplo, fórmulas con emojis) y deja espacio para ejemplos o notas clave que vayas descubriendo.
También puedes incluir preguntas tipo test, esquemas incompletos o espacios para autoevaluarte. El objetivo es que tu guía sea dinámica y que puedas repasarla más de una vez sin que se vuelva monótona. Dibuja algo que te guste, crea canciones con los temas o imagina películas con definiciones, todo te ayuda a hacerlo más divertido y sencillo.
Paso 5: Revisar y actualizar constantemente
Las mejores guías de estudio son las que se mantienen actualizadas. Conforme vas estudiando, resuelves dudas o haces tareas, vuelve a tu guía y mejora lo que hiciste, agrega explicaciones, corrige errores o incluye referencias nuevas. Así, tu guía se convierte en una base sólida para exámenes, trabajos finales, proyectos y hasta puntos extras por organización.
¿Cuáles son las características de una guía de estudio ideal?
- Claridad y organización.
- Contenido preciso y filtrado en cada página.
- Recursos visuales útiles.
- Lenguaje propio y menos técnico.
- Espacio para revisión y personalización.
Elaborar tus guías puede parecer cansado al inicio, pero es una inversión que da frutos a futuro. No solo mejoras tu rendimiento, también desarrollas una comprensión más profunda del contenido. Y eso, al final, es lo que te hace crecer como estudiante.
Así que toma tu cuaderno Scribe, tus plumas favoritas, y empieza a diseñar el bullet journal que transformará tu vida académica. ¡Buena suerte!


