Cada que llega una nueva calificación, la recibes con entusiasmo, te pones nervioso, no llega lo que esperabas y solo la guardas para no pensar en eso. ¿Te ha pasado? Es normal y muchos terminan olvidando dónde dejaron esas hojas.
La cuestión es que se queda ahí hasta el final del semestre, cuando en realidad esa hoja tiene la información más útil de todo el curso. Aquí te explicamos cómo hacer un análisis post mortem de un examen, con una plantilla sencilla que puedes copiar en tu cuaderno para empezar a conocer qué puedes mejorar en tu siguiente parcial; no te lo pierdas.
¿Qué es el análisis post mortem de un examen?
Su nombre suena a un episodio de una serie muy dramática, ¿no crees? Pero en realidad viene del mundo de los proyectos: cuando algo sale mal, el equipo se sienta a revisar qué pasó, paso por paso, sin andar buscando culpables. En el ámbito académico también se le conoce como exam wrapper y es exactamente lo mismo, pero aplicado a tu examen.
La idea no es señalar si eres malo en algo o reprocharte tus errores. Es entender el por qué no captaste algo o si debes profundizar en ciertos temas. Y ojo con esto, porque hay una diferencia enorme entre "me fue mal porque no estudié" y "me fue mal porque estudié tres días pero solo releí el resumen y nunca me autoevalué". La primera frase no te sirve de nada. La segunda ya te está diciendo qué debes cambiar.
¿Por qué no basta con ver la calificación?
Cuando solo ves el número, tu cerebro se queda con una emoción (frustración, alivio, coraje) y con cero datos. Y las emociones se olvidan muy rápido; para la siguiente semana ya tienes nuevas preocupaciones en las cuales enfocarte.
Además, muchos errores se repiten. Si fallaste tres reactivos por leer mal la pregunta, es muy probable que en el siguiente examen vuelva a pasarte lo mismo, porque el problema no era el temario, era cómo estás leyendo bajo presión. Nadie te va a señalar eso: te toca a ti detectarlo.
Cuándo hacerlo y su importancia
Lo ideal es hacerlo dentro de las primeras 48 horas después de que te entregan el examen. Todavía te acuerdas de lo que estabas pensando cuando contestaste y esa memoria es justo lo más importante de todo el ejercicio. Si dejas pasar más tiempo, ya no vas a saber si esa respuesta la sabías o le atinaste de puro milagro.
Otro punto relevante en este análisis es hacerlo con la cabeza fría. ¿Qué significa? Que lo mejor es hacerlo con las emociones controladas, si estás enojado, puedes tener prejuicios sobre las preguntas o sobre el resultado. Espérate un día, respira y luego siéntate con calma.
La plantilla para analizar un examen paso a paso
Ahora sí vamos con la práctica: abre tu cuaderno Scribe, dale la vuelta y usa las últimas hojas, esas que casi nunca se ocupan, para armar tu bitácora de exámenes. Vas a necesitar dos cosas: el examen calificado y una pluma con qué escribir.
Paso 1: Clasifica cada error
Repasa reactivo por reactivo los que salieron mal y ponles una etiqueta. Con estas cuatro categorías cubres casi todo:
- Descuido: Lo sabías, pero te comiste un signo, marcaste el inciso equivocado o no pasaste la respuesta a la hoja.
- Laguna de estudio: Es cuando te das cuenta de que el tema no lo viste o lo viste superficialmente la noche anterior.
- Mala comprensión: Creías que lo sabías, pero lo entendiste al revés. Este es el más peligroso de todos.
- Lectura de la pregunta: El tema lo dominabas, pero no entendiste qué te estaban pidiendo.
Ponle a cada error su etiqueta y luego cuenta cuántos hay de cada tipo. Ahí podrás identificar el patrón que más seguido cometes.
Paso 2: Contesta las dos preguntas clave
Para cada error, escribe la respuesta a estas dos:
- ¿Por qué perdí puntos aquí?
- ¿Qué voy a hacer diferente la próxima vez para que no me vuelva a pasar?
La segunda es la importante y tiene que ser algo que de verdad puedas ejecutar. "Estudiar más" no cuenta, eso no es un plan. "Hacerme diez preguntas de opción múltiple del tema 3 antes de cerrar el cuaderno" sí lo es.
Paso 3: Anota tus tres acciones para el siguiente examen
De todo lo que escribiste, saca máximo tres cambios que vas a aplicar en las siguientes pruebas. Evita que sean más de tres para irlos trabajando poco a poco. Escríbelos en una hoja aparte y déjala pegada donde estudias.
Cómo corregir un examen tipo test sin que se vuelva pesado
Los exámenes de opción múltiple tienen su chiste, porque el error rara vez es de conocimiento puro. Cuando vayas a corregir un examen tipo test, además de clasificar el error, revisa estas tres cosas:
- Las que dudabas entre dos opciones. Márcalas aunque le hayas atinado. Si acertaste por corazonada, sigues sin dominar el tema y el próximo examen no te va a perdonar.
- Los distractores que tuviste. Escribe por qué esa opción incorrecta te pareció buena. Normalmente, ahí está escondido un concepto que tienes mezclado con otro.
- Las preguntas con "excepto", "no" o "siempre". Cuenta cuántas fallaste. Si son varias, tu pendiente no es el temario, es bajarle a la velocidad de lectura.
Un truco que funciona: vuelve a contestar el examen completo en tu cuaderno, sin ver las respuestas correctas, y hasta después compara. Duele un poco, pero es la forma más honesta de saber qué aprendiste de verdad.
Convierte tu cuaderno en una bitácora de exámenes
Un solo análisis ya te ayuda, pero tener varios funciona mejor. Después de tres o cuatro exámenes vas a poder revisar tus notas y ver el patrón sin esforzarte.
En cada libreta, guarda unas páginas al final y arma una tabla sencilla: fecha, materia, calificación, tipo de error dominante y la acción que te propusiste. Nada elaborado, cinco renglones por examen bastan.
Y aunque suene contradictorio en estos tiempos, hazlo a mano. Escribir a mano obliga a resumir y a decidir qué es importante, que es justo lo que necesitas aquí. Además, tener la bitácora en la misma libreta donde tomas apuntes hace que la vuelvas a ver sin proponértelo, cosa que no pasa con un archivo perdido en el celular.
Aprende de tus errores
Analizar un examen no va a cambiar la calificación que ya recibiste. Lo que sí cambia es la del siguiente, porque dejas de estudiar a ciegas y empiezas a atacar el problema real, que muchas veces no es cuánto estudiaste, sino cómo.
Así que la próxima vez que te devuelvan una hoja con una calificación baja, no la dobles. Dale veinte minutos, clasifica tus errores, escribe tus tres acciones y guarda todo en tu cuaderno. Es el momento mejor invertido de todo el semestre.


