Estás en la universidad y tienes mil cosas que hacer. Desde clases, tareas, ensayos hasta entrenamientos, estas actividades llenan tu agenda de todos los días. Si además amas darle a los tambores, o sea, eres baterista, se complica darte espacio para ensayar. Y ahí es donde las partituras de batería dejan de ser cosa de profesionales y se vuelven algo bastante práctico.
Si durante un ensayo se te ocurre un ritmo, confiar en que lo vas a recordar puede ser una mala estrategia. Más aún si tienes tiempo limitado para los ensayos. Por eso es muy útil conocer cómo escribir música en una partitura. Escribir ese ritmo te puede tomar menos de un minuto.
Las partituras de batería no tienen que sentirse como una materia adicional. Piensa en ellas como una forma de organizar tus ideas musicales: puedes anotar un groove, guardar un ejercicio que quieres practicar en la semana o escribir el patrón de una canción que estás preparando con tu banda. Vamos entendiendo qué es el drum key.
El pentagrama es un mapa de tu batería
Las partituras de batería funcionan de manera distinta a un instrumento melódico. Aquí, la posición de cada nota no indica si estás tocando un do, un re o un mi. Te dice qué parte de la batería debes tocar.
La notación más común es una X en la parte superior del pentagrama, la cual representa tocar el hi-hat. El primer espacio suele utilizarse para el bombo o kick, mientras que la tercera línea corresponde a la tarola o snare.
Con esas tres referencias puedes escribir muchos ritmos.
Eso sí, el drum key puede variar dependiendo del método, el arreglista o la edición de la partitura. Si vas a trabajar con una partitura específica, échale un vistazo primero a la guía de símbolos para saber qué representa cada nota.
El drum key completo, pieza por pieza
Ya que le entendiste a las tres básicas, el resto se acomoda solito. Estas son las posiciones que más te vas a encontrar:
- Bombo (kick): primer espacio, contando desde abajo. Nota normal, con cabeza redonda.
- Tarola (snare): tercer espacio. También con cabeza redonda.
- Hi-hat cerrado: X arriba del pentagrama, sobre la línea superior.
- Hi-hat abierto: la misma X, pero con un circulito encima.
- Hi-hat con pie: X colgada debajo del pentagrama.
- Ride: X en el espacio de arriba, un escalón abajo del hi-hat.
- Crash: X arriba de todo, casi siempre con una línea adicional.
- Tom alto, medio y de piso: notas redondas que van bajando de posición, del cuarto espacio hacia el primero.
- Rimshot: una X pequeña en la posición de la tarola.
No te las aprendas de memoria de un jalón. Con bombo, tarola y hi-hat ya escribes el 80% de lo que tocas.
Antes de escribir: compás y figuras
Aquí va lo mínimo que necesitas para que un ritmo escrito se entienda.
El compás es la cajita donde metes los golpes. La mayoría del rock, pop y funk va en 4/4, o sea cuatro tiempos por compás. Ese es el "un, dos, tres, cuatro" que cuentas antes de arrancar una canción.
Y las figuras te dicen cuánto dura cada golpe:
- Negra: un tiempo completo. Cuatro negras llenan un compás de 4/4.
- Corchea: medio tiempo. Ocho por compás. Es la que casi siempre lleva el hi-hat.
- Semicorchea: un cuarto de tiempo. Dieciséis por compás. Aquí ya entramos en terreno de funk.
- Silencio: el espacio donde no tocas. Y ojo, se escribe. No es dejar el hueco en blanco.
La plica es la rayita vertical que sale de cada nota. En batería, por convención, las notas de manos (hi-hat, tarola, platillos) llevan la plica hacia arriba y las de pie (bombo, hi-hat con pie) hacia abajo. Así, de una mirada, sabes qué toca cada extremidad.
Cómo leer partituras de batería
Una buena manera de aprender cómo leer partituras de batería es empezar con algo familiar, conocido. Prueba con "We Will Rock You". Reconoce el patrón y después escríbelo en el pentagrama: coloca los golpes del bombo y la tarola en donde deben ir.
"We Will Rock You" escrito paso a paso
Este ritmo es el mejor para empezar porque ni siquiera lleva platillo.
Cuenta cuatro tiempos. En el uno y en el dos van los golpes de bombo, en corcheas: pum-pum. En el tres entra la tarola: pa. Y el cuatro queda en silencio.
Escrito queda así: dos corcheas de bombo en el primer tiempo, dos corcheas de bombo en el segundo, una negra de tarola en el tercero y un silencio de negra en el cuarto. Repite ese compás y ya tienes la canción completa.
Ahora tócalo leyendo lo que escribiste. Si suena a la canción, le entendiste al sistema.
Después, podrías intentar con "Billie Jean". Escucha lo que hace el bombo, dónde entra la tarola y cómo el hi-hat mantiene el pulso. Escribe el patrón y luego toca lo que acabas de anotar.
Este ejercicio hace algo importante: te obliga a escuchar la batería por partes. Empiezas a identificar qué hace cada elemento y cómo se relaciona con los demás. Leer una partitura de batería ya no se trata de descifrar un código secreto, sino una manera de entender un ritmo.
Errores comunes al empezar
Vale la pena mencionarlos porque casi todos caemos en los mismos:
- Escribir sin contar el compás. Terminas con compases de cinco tiempos y medio y después no entiendes qué querías decir.
- Ignorar los silencios. El silencio es parte del ritmo, no un espacio vacío.
- Amontonar todo en un renglón. Deja aire entre compás y compás, tu yo del futuro te lo va a agradecer.
- Escribir con pluma. Vas a corregir mucho. Lápiz y goma, siempre.
Convierte tu cuaderno en una herramienta de práctica
Un cuaderno pautado es una herramienta en este aprendizaje. Puedes hacer ejercicios, registrar variaciones que descubriste en un ensayo o guardar patrones para practicarlos cuando tengas agendada una sesión.
También puedes usarlo para organizar tu práctica. En lugar de llegar al instrumento sin saber qué tocar, escribe tres ritmos para ensayarlos y marca cuáles dominas. La idea no es llegar a pentagramas perfectos, es crear un registro útil de tu progreso.
Cómo acomodar tu cuaderno
Un par de ideas que funcionan bien: reserva las primeras páginas para tu propio drum key, con los símbolos que uses seguido. Así no andas buscando en internet cada vez que dudas.
Después divide el cuaderno en dos: adelante los ejercicios y los patrones que estás aprendiendo, y de atrás para adelante las ideas sueltas que se te ocurran en el ensayo. Esas ideas rara vez llegan ordenadas y así no te desordenan lo demás.
Y ponle fecha a todo. Cuando vuelvas en tres meses, vas a querer saber cuándo escribiste qué.
Sigue aprendiendo y disfrutando
Aprender el drum key y entender las partituras de batería te ofrece una herramienta para entender, escuchar, crear, organizar y recordar música. Empieza con bombo, tarola y hi-hat. Escribe un ritmo que puedas tocar y después prueba una o varias variaciones.
Cuando puedas cerrar el cuaderno y volver días después para tocar exactamente lo que escribiste, habrás convertido la notación en algo mucho más útil que un ejercicio de teoría: una extensión de tu práctica.


