Mucha gente compra una agenda al comenzar el año con la esperanza de “organizar su vida”, sin embargo, muy pocas la usan de verdad. Y es que existe una verdad que dice que una agenda no funciona si no la abres.
No importa si es cara, bonita, con frases motivadoras o minimalista. Si no se integra en tu día a día, se convierte en un objeto decorativo más, así que te compartimos algunos tips para que empieces a usar la agenda a tu favor.
El problema no tiene que ver con tu agenda, sino tu rutina
Cuando alguien siente que “no es organizado”, suele pensar que necesita ya sea una mejor agenda, una app con más funcionalidades o un sistema más complejo, pero la realidad es que se resume a un tema de hábitos.
Ya que lo ideal sería que tu rutina incluyera un momento claro y sencillo para usar tu agenda, así que la pregunta importante no es: “¿Cuál es la mejor agenda?” sino: “¿Cómo hago para abrirla todos los días casi sin pensarlo? y por lo tanto, con una rutina de 5 minutos antes de dormir es suficiente para poder llenarla.
La propuesta es muy simple y muy concreta: deja tu agenda abierta en tu mesa de noche o escritorio y dedica solo 5 minutos antes de dormir para revisarla y tener en mente los planes para el próximo día, aprenda a cómo usar tu agenda de la mejor manera.
Paso 1: Deja tu agenda abierta y visible
Podría parecer un detalle, pero esta será la clave para empezar a utilizarla. Si la tienes guardada en un cajón tu cerebro puede o no recordar que esta ahí disponible para usarla.
Es importante porque nuestra energía de decisión es limitada. Cuantas menos decisiones tengas que tomar para usar tu agenda, más fácil será mantener el hábito.
Paso 2: Revisar el día y tachar lo que ya hiciste
Cuando tomes tu agenda, dedícate a leer qué es lo que tenías planificado para tu día y verifica cuáles fueron las tareas completadas, qué es lo que quedó pendiente y decidir si quieres mover algo pendiente para una fecha siguiente.
Entre los beneficios que tienen estas 3 simples acciones son: recordar qué tareas realizaste a pesar de que haya sido un día caótico, tener una sensación de “cierre” por haber finalizado las tareas pendientes, o bien, no aplazar tareas de forma desordenada.
Psicológicamente, tachar algo es un pequeño mensaje de logro. Le dice a tu cerebro: “avanzamos”. Y eso refuerza tu motivación para seguir usando la agenda.
Paso 3: Escribir los pendientes de mañana
Después de revisar el día que termina, pasa al día siguiente. En tan solo unos minutos te dará tiempo para anotar las tareas más importantes que quieres realizar al siguiente día (lo mejor será poner de 3 a 5 tareas), si es que existen compromisos con horas fijas o bien, destacar algún pendiente que no quieres olvidar.
Si ya tienes escrito qué es prioridad, empezar el día es mucho más sencillo. No pierdes tiempo pensando “¿y ahora por dónde empiezo?”.
Cómo esta rutina reduce la ansiedad matutina
Una de las mayores fuentes de ansiedad es la sensación de descontrol, que se traduce cómo “mañana tengo mil cosas y no sé ni cuáles”, lo que provoca que tu mente no se calme y por el contrario podrías solo dar vueltas pensando en lo que no quieres olvidar.
Así que al momento de escribir los pendientes en tu agenda, tu cerebro entiende que lo tiene que hacer porque está anotado . Y al despertar, en lugar de sentir un torbellino de cosas por hacer, tienes una lista clara que te guía.
Y con tan solo 5 minutos puedes organizar perfectamente tu siguiente día y poder crear un hábito que puedas mantener todos los días, incluso cuando estés cansado porque es fácil de trabajar-.
El impacto real en tu día a día
Puede parecer que esta rutina es algo mínimo. Pero aplicada cada noche, crea cambios profundos, por ejemplo, empezar el día con un rumbo definido, tomar menos decisiones con mucha presión y sentirse con más control.
Cómo empezar hoy mismo con el llenado de tu agenda
Para que el sistema con la agenda realmente funcione, lo más recomendable es dejarla sobre la mesa de noche o escritorio, dedicarle 5 minutos y poder tener en mente cómo usar bien una agenda.
Con el tiempo, esta pequeña rutina se convertirá en un reflejo. Y cuando eso pase, tu agenda dejará de ser un cuaderno más y empezará a ser lo que realmente puede ser: tu aliada para reducir la ansiedad y darle estructura a tus días.
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