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K-Pop Journaling 101: Crea tu Primera “Dedicatoria” (Spread) a tu Bias en tu Nuevo Cuaderno.

Si tus hijos todavía no saben qué es un flipbook, estás a punto de enseñarles una de las formas más antiguas y divertidas de hacer animación. Un flipbook, también conocido como folioscopio, es básicamente un minilibro donde cada página tiene un dibujo ligeramente diferente al anterior.

Cuando pasas las hojas rápido con el dedo, los dibujos cobran vida y parece que se mueven. Es como tener una pequeña pantalla de cine en la palma de la mano, y lo mejor es que se puede hacer con un cuaderno Scribe y lápices de colores.

Esta actividad es perfecta para una tarde en casa. No necesita internet, no necesita pila y entretiene a niños de casi cualquier edad. Además, les da un primer acercamiento a cómo funciona la animación de verdad, ese principio de imágenes en secuencia que está detrás de todas las películas que tanto les gustan.

Lo que necesitas para hacer un flipbook

La lista es muy sencilla: un cuaderno chico (de preferencia con hojas blancas o rayadas, pero de papel liso), un lápiz, un lápiz negro o pluma de tinta fina para remarcar y colores si quieren darle vida al dibujo. Con eso es suficiente. También puedes usar papelitos de notas apilados, que ya tienen el tamaño ideal para este tipo de proyecto.

Si el cuaderno tiene espiral, funciona perfecto porque las hojas se pasan con mucha facilidad, así que podrías elegir alguno de la colección Disney Classics Professional, para llevar tus personajes favoritos a la acción.

Disney clásicos scribe

¿Cómo hacer un flipbook?

El error más común al hacer un folioscopio por primera vez es querer levantar un dibujo muy complicado desde el inicio. La clave está en empezar con algo simple. Una pelota que rebota, una flor que crece, una estrella que gira, o si quieren algo más divertido, la mano de un personaje de Disney Princesas®, son movimientos perfectos para comenzar.

Pongamos un ejemplo práctico: imagina que quieres animar una mano que saluda. En la primera página dibujas la mano con los dedos apuntando hacia abajo. En la siguiente, los dedos suben un poquito.

En la siguiente, un poco más, hasta que en la página final la mano está completamente levantada. Después repites el proceso al revés para que baje, y listo, tienes un saludo animado. No necesitas ser gran dibujante; con figuras simples funciona igual de bien.

El truco está en que cada dibujo sea casi idéntico al anterior, con un cambio muy pequeño. Si el cambio es demasiado grande entre una hoja y otra, el movimiento se ve brusco y no se ve fluido. Mientras más hojas uses para un mismo movimiento, más suave y cinematográfico se ve el resultado.

El papel de calcar

Si quieres que tu flipbook quede muy bien desde la primera vez, hay un truco que usan los animadores de verdad: el papel de calcar o albanene. Dibujas el personaje en la primera hoja, luego pones el papel de calcar encima de la siguiente página, calcas el dibujo anterior y solo cambias la parte que se mueve. Así el fondo y el cuerpo siempre quedan en el mismo lugar y solo la parte animada se desplaza.

Si no tienes papel de calcar, puedes poner las hojas contra una ventana con luz natural, la transparencia del papel te permite ver el dibujo de abajo y calcarlo. Es un truco casero que funciona muy bien.

Número de páginas

Para una animación corta y entretenida, con un promedio de entre 15 y 30 hojas es más que suficiente. Si el cuaderno tiene muchas páginas, pueden hacer varias animaciones seguidas o incluso contar una historia corta: el personaje aparece, hace algo y desaparece.

Lo más recomendable es trabajar de atrás hacia adelante. Es decir, empieza dibujando en la última página del cuaderno o de la sección que vayas a usar, y ve avanzando hacia el frente. Así, cuando sostienes el cuaderno y pasas las hojas con el pulgar de adelante hacia atrás, la animación corre en el orden correcto.

Una tarde de cine hecha a mano

Lo más bonito del flipbook es que cada uno queda diferente y refleja la personalidad de quien lo dibuja. Algunos quedan muy detallados, otros más caricaturescos, pero todos tienen algo en común: la emoción de pasar las páginas por primera vez y ver que el dibujo se mueve. Esa reacción, tanto en niños como en adultos, no cambia.

Anímate a hacerlo con tus pequeños en casa con un cuaderno, un lápiz y un poco de paciencia; así pueden crear su propia película en miniatura. Y quién sabe, a lo mejor descubren que en casa hay un animador o animadora esperando su oportunidad.

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