Después del verano y las vacaciones, llega el clásico momento de preparar los útiles para el siguiente ciclo y una de las tareas más difíciles es forrar los libros y cuadernos. Para algunos padres de familia puede ser algo sencillo, pero para otros, saber cómo forrar cuadernos sin que queden burbujas, arrugas o bordes despegados es uno de esos conocimientos que nadie te enseña, pero que termina siendo una habilidad muy importante.
Y aunque parece sencillo, la verdad es que tiene su técnica. La buena noticia es que con unos cuantos trucos, el resultado puede quedar tan bien que hasta tú te sorprenderás. Sigue leyendo y descubre los mejores tips para volverte un experto y que puedas disfrutar de las portadas de tus cuadernos Scribe.
Lo que necesitas antes de empezar
Antes de ponerte a forrar, debes organizar todo sobre la mesa. Necesitas el plástico adhesivo (también conocido como contact), tijeras, una regla, un lápiz para marcar y algo para alisar el plástico; puede ser una tarjeta vieja, el reverso de una cuchara o incluso tus propios dedos bien planos. Tener todo a la mano desde el principio te ahorra tiempo y nervios.
Lo más recomendable para dominar el arte de cómo forrar cuadernos con plástico es trabajar en una superficie limpia, plana y sin texturas. Recuerda que la pelusa es el enemigo número uno del plástico adhesivo; muchas veces se mete por debajo y deja manchas o efectos que ya no salen. Por último, no olvides que los cuadernos también deben estar limpios y secos.
¿Cómo forrar cuadernos con plástico adhesivo?
Ahora que ya tienes los materiales listos y sabes dónde vas a trabajar, el siguiente paso es medir bien. Para esto debes abrir el cuaderno completamente y colocarlo sobre el plástico, dejando unos 4 o 5 centímetros de margen en cada lado. Puedes guiarte marcando con el lápiz y después cortar. Es mejor que sobre un poco a que falte, porque los bordes se doblan hacia adentro y, si cortas justo, te quedas sin margen para trabajar.
Ahora viene el momento clave: despegarlo. Evita quitar todo el papel protector de un solo golpe. Empieza despegando solo unos 5 centímetros del extremo, dobla ese papel hacia atrás y pega esa parte al borde del cuaderno. Alísala bien con la tarjeta o los dedos antes de seguir.
Después, con una mano jala el papel protector poco a poco hacia atrás, mientras con la otra vas pegando y alisando el plástico sobre la portada. Así evitas que se formen burbujas porque nunca dejas aire atrapado entre el plástico y el cuaderno.
Si aún así te queda alguna burbuja pequeña, mantente tranquilo. Lo mejor es empujar el aire hacia la orilla más cercana con el filo de la tarjeta, despacio y con presión. La mayoría de las veces sale sin problema. Otro caso que llega a pasar es que la burbuja está muy al centro y no se logra mover de lugar; para solucionarlo, puedes pincharla con un alfiler muy delgado y después aplanarla.
Cuadernos de espiral con plástico
Si tu duda en específico es cómo forrar cuadernos de espiral, seguramente ya sabes que son los más difíciles debido a que el lomo no es liso y el plástico tiende a tensarse en esa zona. El tip aquí es forrar la portada y la contraportada por separado, sin intentar cubrir el espiral. Mide cada tapa de forma individual, deja margen suficiente y sigue el mismo método de pegar poco a poco desde un extremo.
Para los bordes cerca del espiral, haz pequeños cortes en el plástico cada centímetro más o menos; así puedes doblar cada pedacito hacia adentro sin que jale y sin que se arrugue. Es el mismo principio que cuando forras una esquina complicada: en vez de forzar el plástico, lo vas acomodando en secciones.
Las esquinas, el detalle que hace la diferencia
¿Sabías que las esquinas son donde más se nota si lograste forrar las libretas bien o mal? Un buen tip para que queden perfectas es doblar primero las esquinas diagonalmente hacia adentro, como si hicieras un origami, y después debes pegar los lados. Así no se forma esa forma fea que a veces queda cuando intentas doblar todo sin estructura.
En cambio, si usas plástico no adhesivo y lo pegas con cinta, las esquinas se vuelven todavía más importantes. En ese caso, refuerza cada esquina con un pedacito extra de cinta por dentro para que no se levante con el uso diario.
Las etiquetas van al final
Muchos papás ponen la etiqueta con el nombre antes de forrar y después el plástico no pega bien encima o queda con arrugas. Lo ideal es forrar primero y etiquetar después. Si las etiquetas son de las que se imprimen en casa, puedes pegarlas directamente sobre el plástico ya puesto y quedan muy bien. También puedes escribir el nombre con marcador permanente sobre el plástico, que es la solución más rápida y duradera.
No olvides que forrar cuadernos no tiene que ser un martirio. Practicando año con año y con los trucos correctos, en poco tiempo tendrás listos sus materiales sin estrés y con un resultado del que puedes presumir.


