Hay técnicas que parecen complicadas de solo verlas, hasta que te tomas el tiempo suficiente para conocerlas y resulta que no son así. Una de ellas es el suminagashi, que es un arte japonés que consiste en dejar caer tinta sobre agua, mover la superficie con cuidado y transferir ese dibujo flotante a una hoja de papel.
El resultado nunca se repite: cada hoja sale distinta, aunque uses los mismos colores. Aquí te contamos qué materiales necesitas y cómo hacerlo en tu casa sin equipo especial.
¿Qué es el suminagashi?
La palabra viene del japonés y se traduce más o menos como "tinta flotante". Se practica desde el siglo XII, cuando los monjes lo usaban para decorar el papel donde después escribían poemas y caligrafía. O sea, no nació como una manualidad: nació como un acompañamiento para la escritura, lo cual tiene todo el sentido cuando ves los patrones que salen.
La técnica original usa tinta sumi (la misma de la caligrafía japonesa), pinceles y un poco de surfactante para que las gotas se abran en aros concéntricos. De ahí salen esos anillos que parecen las líneas de una madera o las curvas de un mapa topográfico.
Suminagashi y papel marmoleado, ¿son lo mismo?
No exactamente, aunque los dos caen en la misma familia. El papel marmoleado occidental, el que se ve en las guardas de los libros viejos, se hace sobre un baño espesado con carragenina y con pigmentos que se peinan para formar patrones repetibles. El suminagashi trabaja sobre agua limpia y su gracia es lo contrario: dejar que la tinta haga lo suyo con mínima intervención.
En pocas palabras, el marmoleado europeo busca control y el japonés busca soltura. Si nunca has hecho ninguno de los dos, empieza por este, es mucho mejor.
Materiales para suminagashi
Lo importante es no complicarse en conseguir los elementos para hacer tu suminagashi por primera vez. Con esto puedes empezar:
- Una charola o bandeja más grande que tu hoja. Sirve una charola de horno, una tapa de caja de plástico o hasta un molde para pastel.
- Agua a temperatura ambiente; la de la llave está bien. Que repose unos minutos para que se asienten las burbujas.
- Tinta china o tinta sumi en negro. Si quieres color, funcionan las tintas para caligrafía o acuarelas líquidas bien diluidas.
- Dos pinceles delgados, uno para la tinta y otro para el dispersante.
- Un dispersante: unas gotas de jabón para trastes muy rebajado con agua, o aguarrás si usas tinta al aceite.
- Papel absorbente, y aquí sí importa el gramaje. Una hoja de cuaderno común se ondula y se rompe apenas toca el agua; conviene una cartulina o un papel de 150 gramos para arriba.
- Periódico o toallas para poner a secar.
- Un palillo o un abanico para mover la superficie.
Si de plano no tienes tinta, existe la versión con espuma de afeitar y colorante vegetal. No es suminagashi de verdad, pero da un efecto marmoleado muy parecido y es perfecta para hacerlo con niños.
Cómo hacer suminagashi paso a paso
Ya con todo listo en la mesa, viene la parte más entretenida. Son cinco pasos y ninguno es complicado, pero todos necesitan algo especial, mucha calma, porque las prisas se notan en el resultado.
1. Prepara el baño
Llena la charola con unos cinco centímetros de agua y déjala quieta un rato. Si la mueves de más, ya empezaste mal, debido a que cualquier corriente arrastra la tinta antes de tiempo. Aparte, en un plato pequeño, diluye unas gotas de jabón en bastante agua, debe quedar casi transparente.
2. Deja caer la tinta
Moja la punta del pincel en la tinta, quítale el exceso y toca apenas la superficie del agua. Vas a ver cómo la gota se abre en un círculo. Ahora toma el otro pincel, el del jabón, y toca el centro de ese círculo.
El aro se va a expandir hacia afuera y quedará un anillo. Repite: tinta, jabón, tinta, jabón. Cada toque va formando un anillo nuevo dentro del anterior y así se arma ese patrón de líneas concéntricas.
3. Mueve el diseño
Si te gustan las formas limpias, déjalas así. Si quieres algo más ondulado, sopla suavemente sobre la superficie o pasa un palillo despacio. Recuerda que menos es más. El impulso natural es seguir moviendo hasta que se ve bonito, pero lo que suele pasar es que todo se convierte en una mancha gris.
4. Transfiere el patrón al papel
Toma tu hoja por las dos esquinas superiores y bájala sobre el agua empezando por el centro, dejando que los bordes caigan solitos. La idea es evitar burbujas de aire, porque donde quede una, ahí queda un hueco en blanco.
Déjala tres o cuatro segundos, no más. La tinta se pega casi de inmediato. Levanta la hoja de una esquina, con calma y en un solo movimiento.
5. Deja secar
Ponla boca arriba sobre periódico y espera. Va a estar bien mojada y se ve frágil, pero conforme se seca recupera firmeza. Si se onduló un poco, métela entre dos libros pesados una noche y queda plana.
Entre hoja y hoja, limpia el agua pasando una tira de periódico por la superficie para llevarte la tinta que quedó. Con eso ya puedes seguir sin cambiar el agua cada vez.
Qué hacer con tus papeles
Ahora que has juntado varios papeles, lo mejor que puedes hacer es usarlos. Sirven para forrar libretas o cajas, hacer separadores, tarjetas, sobres, etiquetas de regalo o para envolver algo pequeño. También quedan muy bien enmarcados como obras de arte: un papel marmoleado en negro sobre blanco se ve bastante elegante colgado en una pared.
Y por último, también es una gran idea dejar espacios libres para escribir encima. Una carta o un poema sobre un papel que tú marmoleaste tiene mejor presentación, y al final para eso se inventó la técnica.
Practica y sigue experimentando
El suminagashi por su nombre, puede sonar algo sofisticado, pero en realidad la lista de materiales es muy sencilla. Lo único que pide es que no te apures: toques ligeros y las manos relajadas.
Y algo que ayuda mucho al principio es soltar la idea de que todo tiene que salir perfecto. Las primeras cinco hojas serán un experimento; ya después aprenderás sobre la marcha.


